Jueves, 22 de noviembre de 2018

Las medusas parecen criaturas insignificantes pero aquellos que hayan sufrido sus picaduras y los efectos de su veneno sabrán que están muy lejos de ese calificativo. Estos “sencillos” animales son cada vez más frecuentes en las playas y su presencia impide disfrutar el baño.

Conocer sobre las medusas y saber cómo actuar ante una eventual picadura es por tanto necesario. A ese empeño destinamos este artículo, en el que proporcionamos información sobre las medusas a partir de curiosidades e información interesante.

Características y atributos generales

Actualmente hay registradas cerca de 200 especies de medusas.

Este animal está conformado en más de un 95 por ciento por agua y no presenta estructura ósea alguna, de ahí que su cuerpo sea suave, delicado y fácilmente dañable, pero dotado de una densidad similar al agua.

Aunque la medusa se puede propulsar mediante movimientos rítmicos, sus desplazamientos mayoritarios se producen gracias a las corrientes marinas. Precisa del agua para moverse y si es sacada de este medio muere rápidamente, aunque sus células urticantes pueden seguir desprendiendo veneno.

Estas criaturas no tienen cerebro, sangre ni sistema nervioso. Sus sentidos son primitivos y se reducen a una red neural, ojos que permiten distinguir entre la luz y la oscuridad, y cavidades sensoriales para identificar posible presas.

No pican intencionalmente

A partir de la última característica  puede deducirse un aspecto interesante y es que las medusas no atacan a los bañistas intencionalmente, sino que los pican por contacto.

Por ello, ante su presencia excesiva en las aguas, lo más aconsejable es no bañarnos y si lo hacemos, ya sea por desconocimiento de esa presencia o por atrevimiento, debemos evitar los movimientos bruscos en el agua y tocarlas, incluso aunque estén en la arena y parezcan muertas.

¿Por qué pican?

Las medusas tienen miles de nematocitos o células urticantes en sus tentáculos, brazos y boca, que desprenden veneno cuando tocan una presa potencial o atacante.

Este veneno inmoviliza a las presas naturales, pero en otros seres, como las personas, puede tener otros efectos como irritación y picor en la piel, fiebre y agudos cuadros infecciosos.

Síntomas

Los síntomas más habituales de una picadura de medusa son dolor y picor inmediato, ardor, inflamación o irritación, enrojecimiento de la piel y hasta sangrado en el área afectada.

¿Qué hacer?

Si sufrimos una picadura lo más aconsejable es salir rápido del agua y apoyarnos en los socorristas. Si tras la media hora de haber sido picados, y recibido los tratamientos básicos, nuestro estado no mejorara, debemos acudir a un centro sanitario para recibir cuidados mayores.

Entre los tratamientos básicos o acciones a tomar para enfrentar una picadura están lavar el área dañado con agua salada, nunca dulce porque podría romper las células urticantes y agudizar los daños; y aplicar frío con una bolsa de plástico llena de hielo durante unos 15 minutos. Esto disminuye el dolor y degrada en parte el veneno.

Luego la herida debe cuidarse hasta su desaparición para evitar infecciones. Con este propósito podemos valernos de antisépticos, como tintura de yodo, y de vendas para cubrir la herida hasta su cicatrización.

Por mucho que pique, el área afectada no debe rascarse ni fregarse con arena o toallas como muchos erróneamente aconsejan. Tampoco se pueden aplicar sustancias que contengan amoniaco, ya que pueden irritar aún más la piel.

Lo que sí debe hacerse tras una picadura es retirar los restos de tentáculos que permaneciesen antes de aplicar los tratamientos tradicionales, y con carácter preventivo, antes de la propia picadura, emplear cremas solares que además de filtrar las radiaciones se erigen como una capa aislante que protege del veneno de las medusas y otras especies o sustancias tóxicas, frecuentes en las playas.

El caso de España

Para suerte nuestra, a pesar de que las medusas aumentan en todo el mundo por varias razones como el incremento de los nutrientes del agua derivados de la contaminación, la sobrepesca de especies que compiten por el alimento o que constituyen sus depredadores naturales, y el cambio climático, a las costas de España no acuden las medusas más peligrosas, dañinas o mortales.

No obstante, en los últimos años se han registrado incidentes con algunas especies procedentes de África, las que pueden producir dolores más intensos y síntomas que conllevan a la hospitalización de los afectados.

Lo cierto es que como dijimos al inicio, para evitar ser picados por esos animales, comestibles en países como China, Japón y Corea, lo mejor es permanecer lejos de ellos cuando hacen acto de presencia en las playas. 


Publicado por ClaudiClaudi @ 12:24
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